Arreglando el mundo

La trampa de nuestra clase media

Introducción

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Leo Soto


La trampa de nuestra clase media

Publicado por Leo Soto el .
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La trampa de nuestra clase media

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En Chile todos nos sentimos clase media. Prueben hacer el ejercicio. Pregunten en su trabajo con qué clase social se identifican sus amigos y compañeros. Pregunten a sus subordinados y a sus jefes. A secretarias, secretarios, gerentes y gerentas. Lo más seguro es que lleguen a la misma conclusión que yo: ¡Todos se sienten clase media!

O casi. A veces le ponen apellidos. Como dice la rutina del Coco Legrand, tenemos la clase "media acomodada", "media alta", "media baja" (y "media hecha mierda", "media para la corneta", etc). Si hacen el ejercicio que les propongo al principio el post es bien probable que alguien les diga que es de clase "media media". Es como el "ingeniero civil civil".

El concepto "ingeniero civil" era, originalmente, el ingeniero que se dedicaba a las obras y estructuras, que entre otras cosas sabe cómo diablos hacer un puente que no se caiga o una represa que no se desmorone. Se llamaban ingenieros civiles para distinguirlos de los ingenieros militares (dedicados entre otras cosas a botar puentes y desmoronar represas)

Ahora tenemos ingenieros civiles electrónicos, civiles informáticos, civiles industriales, etc, etc. Como pueden imaginar, es bien raro que alguno de ellos sepan como hacer represas ni puentes. Hoy en Chile "ingeniero civil" es más un indicador de cuantos años alguien estudió (más o menos) que de a qué se dedica el individuo con tal título. Perdido así el concepto original con que se asociaba al "ingeniero civil", apareció el "ingeniero civil en obras civiles". O, como se le llama coloquialmente: "ingeniero civil civil".

De igual forma, el término "clase media" ha perdido su sentido original. ¿Por qué otra razón habríamos de ponerle "apellidos" al término y acabar con ridiculeces como "clase media media"?

Y yo creo que esto es un terrible problema, porque siendo todos de "clase media" perdemos la perspectiva de donde diablos estamos en comparación con el resto de los chilenos que viven en nuestro país. Lo que es útil, no sólo para ubicarse, sino también para saber cuan afortunados tal vez somos.

Por ejemplo: Si tienen un sueldo (bruto) de más de un millon doscientos mil pesos, son unos chilenos muy, pero muy afortunados. Sólo 7 de cada 100 chilenos que perciben ingresos ganan más de esa cifra. De verdad, independiente de que la burbuja donde viven les diga lo contrario. Lo repito, por si acaso: Sólo el 7% de los chilenos que perciben ingresos reciben más de $1.200.000 al mes [1].

Otro ejemplo menos "elitista": Si poseen un auto en su casa (sea de ustedes o del papá si viven con sus papás, o de su pareja, o con quien sea que vivan), su familia es relativamente afortunada. Sólo 3 de cada 10 hogares en Chile cuentan con vehículo que permita transportar gente [2].

Le puse "parte 1" a este post porque el tema está lleno de detalles y más sabrosas estadísticas en que me gustaría ahondar en futuros posts (estoy consciente que este ya es largo, pero tranquilos que ya se acaba). Así que ahora iré a mi punto principal. Creo que los chilenos somos súper solidarios, compasivos y generosos cuando vemos a otras personas en problemas, como se demuestra periódicamente debido a los desastres naturales con que nos toca batallar.

Mi tesis es que esta solidaridad y generosidad no se ve tanto en la vida cotidiana porque tenemos esta venda que nos hace pensar que todos somos de clase media. Y sentir que no estamos ni taaan bien ni taaan mal. Y aprovechamos de pedir que el estado nos ayude de vez en cuando con un subsidio, o que nos eliminen un impuesto. Y por cierto, demandamos que otros se hagan cargo de las injusticias y necesidades de los que tienen menos; el estado, o los que están mas arriba, si por acá somos todos clase media.

Esa es la trampa de la "clase media".

[1] Fuente: SII

[2] Fuente: Euromonitor International

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Leo Soto